Gran parte de lo que sabemos de un lago termina en su superficie. Bajo el lago Michigan, sin embargo, permanecen sedimentos, estratos rocosos y antiguos paisajes que todavía conocemos con mucho menos detalle del que cabría imaginar para uno de los Grandes Lagos de Norteamérica.
Entre el 3 y el 15 de agosto, un equipo científico utilizó el vehículo autónomo de superficie DriX H-8 para estudiar el fondo y el subsuelo somero frente a la costa de Chicago. Equipado con sistemas de sonar, el vehículo puede trabajar sin tripulación siguiendo rutas precisas durante largas campañas de adquisición de datos.
La información permitirá reconstruir tanto la forma del fondo como las capas de sedimentos y roca situadas bajo él. El objetivo práctico incluye mejorar la gestión costera, estudiar recursos y ayudar a decidir dónde pueden instalarse futuras infraestructuras sin actuar casi a ciegas.
Más allá de las aplicaciones inmediatas, la campaña ofrece un ejemplo de cómo los vehículos no tripulados están cambiando la cartografía hidrográfica, permitiendo cubrir grandes extensiones con mayor resolución y menor coste que los buques oceanográficos convencionales.