En la desembocadura del Guadalhorce, bajo el paisaje actual de Málaga, permanecen los restos de una ciudad fenicia fundada hace casi tres mil años. Los arqueólogos regresan ahora al Cerro del Villar para iniciar la quinta campaña del proyecto que intenta reconstruir cómo nació, creció y se organizó aquel asentamiento.
El Cerro del Villar fue levantado sobre una antigua isla del delta y llegó a desarrollar un urbanismo complejo, con grandes edificios, calles, espacios productivos y posiblemente instalaciones relacionadas con un puerto. Su posición permitía controlar una de las principales vías naturales entre la costa mediterránea y las tierras del interior.
Las nuevas excavaciones forman parte de un programa iniciado en 2022 que combina arqueología, geoarqueología y prospecciones geofísicas. Los trabajos realizados hasta ahora han identificado un urbanismo dispuesto en terrazas artificiales para proteger la ciudad de las crecidas del río y del avance del mar.
La campaña actual busca delimitar mejor la extensión del núcleo habitado, documentar las fases más antiguas del asentamiento y estudiar cómo sus habitantes gestionaron un entorno fluvial y marino siempre cambiante antes del abandono definitivo del lugar en el siglo VI a.C.