Wake Island es uno de los puntos más aislados del Pacífico y, bajo sus aguas, continúa existiendo un territorio del que sabemos relativamente poco. El buque Nautilus desarrolla allí una campaña de casi un mes destinada a cartografiar y explorar fondos abisales, montes submarinos y posibles restos históricos.
La expedición utiliza sonar multihaz, vehículos operados remotamente y otros sistemas capaces de descender hasta lugares donde la observación directa continúa siendo excepcional. Sus objetivos combinan geología, biología marina y patrimonio cultural sumergido.
Wake fue además escenario de intensos combates durante la Segunda Guerra Mundial. Por eso los investigadores prestarán atención a posibles restos asociados a la batalla de 1941 y a otros episodios de navegación en torno al atolón.
La campaña resume bien cómo ha cambiado la idea de exploración. Un mismo descenso puede revelar un ecosistema desconocido, cartografiar un volcán submarino o encontrar los restos de una historia humana. Y todo ello ocurre en una zona del planeta que sigue siendo, literalmente, mucho mayor bajo el agua que sobre ella.