El telescopio espacial Nancy Grace Roman ya está camino de su destino. Despegó el 30 de agosto a bordo de un Falcon Heavy y viajará durante unos tres meses hasta situarse en torno al punto de Lagrange L2, a cerca de 1,6 millones de kilómetros de la Tierra.
Roman ha sido concebido para observar grandes extensiones del cielo con una combinación poco habitual: una resolución comparable a la de Hubble, pero un campo de visión mucho mayor. Su misión será estudiar materia oscura, energía oscura, galaxias lejanas y planetas que orbitan otras estrellas.
Durante sus cinco años de misión primaria enviará alrededor de 1,4 terabytes de datos diarios. NASA calcula que sus grandes campañas de observación podrían descubrir del orden de cien mil exoplanetas y producir mapas de miles de millones de galaxias.
Hay telescopios que miran más lejos y otros que miran con mayor detalle. Roman pretende hacer algo distinto: observar lo bastante lejos, con suficiente precisión, pero sobre una extensión enorme del cielo. Convertir buena parte del universo observable en territorio cartografiado.