Hace unos tres mil años, grupos humanos comenzaron a alcanzar Vanuatu, Fiyi y Tonga, internándose en un océano donde ninguna población se había establecido antes. Aquella expansión fue una de las grandes aventuras migratorias de nuestra especie, pero su historia resultó bastante más compleja de lo que durante mucho tiempo se supuso.
Un estudio de ADN antiguo ha analizado restos de 72 individuos de los últimos tres milenios y aporta, entre otros datos, los primeros genomas humanos antiguos obtenidos en Fiyi. Los resultados permiten distinguir varias oleadas de población y muestran que no todas avanzaron por el Pacífico al mismo ritmo.
La primera expansión, relacionada principalmente con poblaciones del sudeste asiático, recorrió rápidamente los archipiélagos. Una segunda corriente de ascendencia relacionada con Papúa avanzó después: ya estaba presente en Vanuatu hace unos 2.700 años, pero tardó aproximadamente otros cinco siglos en aparecer más al este, en Fiyi.
La genética permite así reconstruir no solo viajes entre islas. En un cementerio fiyiano de hace unos 1.500 años, los investigadores han podido seguir cinco generaciones y detectar diferencias de ascendencia asociadas posiblemente al parentesco, el estatus y la transmisión de riqueza. Migración y organización social aparecen juntas en la historia de quienes colonizaron el océano.